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Conozca el relato de los Bomberos de Bucalemu que salvaron a su comunidad del tsunami
    
                                                      (Comandancia -11 Marzo 2010)
Fuente: Bomberos.cl
Tres jóvenes pescadores disfrutaban la madrugada del sábado 27 de febrero el término del verano en la Caleta Bucalemu, al sur del conocido balneario de Pichilemu, en la Región de O'Higgins.

Como muchos, querían disfrutar del baile en una de las discotecas del lugar, todo resultaba bien hasta que unos leves movimientos comenzaron alterar lo que hasta esa hora era una fiesta, luego el terremoto terminó abruptamente con la celebración. En ese momento los tres asumieron otro rol que cumplen en esta localidad, caminaron por un empinado cerro y llegaron hasta el cuartel de la Segunda Compañía del Cuerpo de Bomberos de Paredones localizada en el lugar.

En ese momento Cristián Gonzalez asumió su función como Capitán, Fernándo Pérez como Teniente Segundo y Richard Guerrero como voluntario, en el lugar encontraron al maquinista Mauricio Ortiz, quien dejó a su mujer con unos amigos y partió a colocar en servicio el carro.

Los tres primeros, por ser hombres de mar, sabían lo que esperaba al pueblo luego del terremoto que hace pocos minutos los había afectado, el mar comenzaba a recogerse y por eso bajaron rápidamente hasta la caleta.


Una vez en el plano solicitaron a los vecinos y veraneantes que subieran al carro o corrieran a un sitio seguro, primero con su voz y luego por el altoparlante de la unidad, la tarea se hizo más compleja porque en un acto de morbosidad humana muchos corrían a ver cómo se recogía el mar.

Sus intentos lograron movilizar a la población para que una segunda marejada no los encontrara en la parte baja de la caleta. Por la hora no fue difícil maniobrar con el carro, porque no se encontraban más automóviles en el lugar, afirma el maquinista Mauricio Ortiz.

Cuando lograron movilizar a la población, la marejada hizo su entrada, destruyendo un camping y unas ramadas que se ubicaban en la playa, en su paso arrasó con un jardín infantil, llegando hasta un puente que los conecta con Pichilemu que se ubica casi a dos kilómetros desde el borde costero.

A diez días de la tragedia lo que queda del camping demuestra la fuerza de las aguas que incluso llevó un bote dos kilómetros río arriba.

"Me siento orgullosa de ellos, la labor que cumplieron fue impagable, además había gente que no es de la zona y no sabían que después de un terremoto se produce un maremoto, y como no conocen el lugar no sabían por donde arrancar, pero ellos fueron capaces de orientarlos para que se pudieran estar a salvo, afirma Carmen Solar.

Luego de esta encomiable tarea debieron abocarse a repartir agua, suministro que todavía no se regulariza, lo mismo que la energía eléctrica, incluso han recibido críticas porque no tienen personal, pero los voluntarios deben cumplir con sus obligaciones laborales, destaca el Teniente Segundo, Fernando Pérez.

Como todos luego de la emergencia pudimos verificar el estado de nuestro cuartel, el cual presenta algunas grietas y tiene que ser revisado por un arquitecto, destaca el Capitán, Cristián González.

Además, como muestra de la seriedad de esta institución hasta en los pueblos más pequeños, en este cuartel se guarda la ayuda que llega hasta esta localidad.

A partir de ahora, Cristián González, Richard Guerrero y Fernando Pérez esperan que el mar se calme para volver a sus labores de pescadores, en tanto Mauricio Ortiz trabaja en una retroexcavadora demoliendo viviendas en el poblado. Los cuatros asumen nuevamente su anonimato con gran humildad.