“Código de Ética” del CBMS, a tres años de su creación

12May 2022

El Superintendente Alexis Arellano Vidal; su antecesor en el cargo, Osvaldo Villalobos Zúñiga, y el presidente de la comisión redactora, Alejandro Sánchez Pardo, se refieren al contexto y al recorrido de este trabajo, que rige la dimensión ética y valórica de cada voluntario de nuestra institución.

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Corría el 6 mayo de 2019, cuando la comisión compuesta por los bomberos Enrique Doñas (6ª Compañía), Abelardo Salgado (3ª), Jorge Lama (1ª), Leonardo González (9ª) y Alejandro Sánchez (7ª), además del académico y periodista Freddy Gutiérrez, en su rol de asesor externo, se abocaron a la labor de redactar el “Código de Ética” del Cuerpo de Bomberos Metropolitano Sur.

El contexto lo explica el entonces Superintendente del CBMS, Osvaldo Villalobos Zúñiga. “La sociedad está en un proceso de cambios, donde los bomberos no estamos ajenos a aquello. Los bomberos somos una muestra representativa de lo que pasa en el mundo. En tal sentido, no estaba en cuestionamiento la atención del servicio a la comunidad en las emergencias. Lo que podía estar en duda era la crisis valórica que la sociedad tiene hoy día respecto a muchas cosas que a juicio de la doctrina bomberil no son correctas”, argumenta.

Entonces, ahí surgen incidentes o situaciones complejas dentro del Cuerpo de Bomberos, las que a mí me tocó enfrentar y hacerme cargo como máxima autoridad. Por ende, revisado el diagnóstico sobre este tema y de cómo podíamos resolver este problema, es que finalmente se genera una situación de crisis, la que deriva en la creación de un ‘Código de Ética’, a través de una comisión compuesta por un grupo selecto de personas para llevar a cabo su elaboración”, prosigue Villalobos.

El proceso de diálogo se extendió entre seis y siete meses. “Nuestra tarea consistía en revisar y proponer contenidos valóricos y doctrinales para nuestra institución”, sostiene el presidente de la Comisión y Director Honorario de la 7ª Compañía “Bomba Austria”, Alejandro Sánchez Pardo. “El principal análisis consistió en saber cuáles eran nuestras debilidades, para poder avanzar en la elaboración del texto”, añade.

Recuerdo que Freddy Gutiérrez nos advirtió que no nos podíamos llenar de preceptos valóricos y que, por lo tanto, había que poner los principales. Por eso se estableció un decálogo, aunque era muy importante empezar con una ‘Declaración de Principios’ sobre lo que significaba ser bombero”, relata Sánchez.

El procedimiento era simple. “Trabajábamos desde las casas y también de forma presencial en algunos momentos. Cada uno llegaba con las propuestas y después se llegaba a un consenso. Luego se presentó el documento final al directorio para su aprobación. Con Freddy hicimos presentaciones en todas las Compañías en citaciones y academias, primero a los directorios y después a los Oficiales Generales, Consejeros Superiores de Disciplina, Brigadas Juveniles, Personal Rentado, etc. Además, a los espirantes de la Escuela de Formación Bomberil se les da una charla sobre ética. Y también, en la entrada de cada cuartel, hay un cuadro con el texto”, destaca el bombero, además fundador de la Brigada Juvenil de la “Bomba Austria”.

Es un aporte y un puntapié inicial que quedó en una situación de proyección muy interesante”, comenta el Superintendente del CBMS, Alexis Arellano Vidal, “aunque con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta de que entre la letra y la práctica existe una distancia importante, puesto que los valores institucionales que dieron origen a Bomberos de Chile y que siguen vigentes no se condicen con la actuación de algunos bomberos, porque no son todos”, aclara.

Lo que hoy nos convoca no es un solamente un llamado a trabajar fuertemente por los valores institucionales declarados en el Código de Ética, sino que también a vivir fuertemente y a practicar el que todos tenemos una responsabilidad como bomberos y bomberas, oficiales, directores y capitanes. Por lo mismo, en la última reunión de directorio planteé la necesidad de dar un paso más en términos de transparencia y probidad, en el que se requiere tener un parámetro claro y por escrito no solamente de la buena intención, donde uno pueda ir midiéndose y medir la institución y cada una de las actuaciones que tenemos”, complementa nuestra máxima autoridad.

El camino no ha sido fácil. A juicio de don Alejandro Sánchez Pardo, “sólo a algunos les ha servido este Código de Ética. Siempre se decía que esto debía ser constante que a lo menos tres veces al año se debieran tocar ciertos temas. No se saca nada con mostrar y hablar, donde a algunos les quedará, pero en el que a la gran mayoría no le quedará. El Código de Ética no es algo para recordar de memoria. Uno debe tenerlo pegado en el día a día y mostrarlo en lo valórico con el comportamiento”.

El Código de Ética es una luz y un faro ante situaciones adversas y cuando nos cuesta tomar decisiones”, asegura el exsuperintendente Villalobos. “Hay que poner la pelota en el piso, lo que involucra hacer algo para que las cosas cambien”, agrega.

La reflexión del Superintendente Alexis Arellano es clara: “la dimensión ética y valórica de la institución es preguntarnos qué nos mueve, qué nos convoca, por qué estamos acá y cuáles son los valores que nos motivan estar acá y lo cual estamos dispuestos a poner al servicio de los demás. El problema es que la sociedad da señales equívocas respecto a la dimensión valórica que está en la doctrina institucional y que se traspasa a instituciones como la nuestra. Es por eso que los que vivimos la experiencia bomberil por años tenemos que transmitir fuertemente lo que es la dimensión ética y valórica de la institución”.

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