Conozca la historia del “Bombín”: carro reliquia de la 1ª Compañía

22Jun 2022

El Director de la unidad, don Jorge Lama, y el Bombero Insigne Erich Hermann relatan momentos épicos de una máquina que fue hecha a pulso y por partes y que debe servir de inspiración para las nuevas generaciones.

Lo primero que nos encontramos al ingresar a la 1ª Compañía del Cuerpo de Bomberos Metropolitano Sur, en el corazón de la Gran Avenida José Miguel Carrera, es el “Bombín”, legendaria máquina que puede considerarse como pionera en la creación de esta unidad e inspiración para todo lo que vendría después, a nivel institucional, en la labor de salvar vidas y bienes.

Para su construcción, este pequeño, pero tremendamente útil vehículo, utilizó una motobomba facilitada por la Municipalidad de La Cisterna, y particularmente con el apoyo del alcalde Abel González, que la cedió en un comodato precario de cien años. Las ruedas fueron obtenidas en la Base Aérea El Bosque de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), pues habían sido de algunos aviones… Y así, más todo el ingenio para armar un cajón y un carrete en este carro.

En ese contexto, el Director de la 1ª Compañía, Jorge Lama Gennari, comenta que cuando se funda la 1ª Compañía de Bomberos de La Cisterna, en la década del ’40, no había ningún vehículo para afrontar llamados de emergencia.

Había muchos canales dentro de las casas quinta, parcelas y algunos fundos de esa época y que cuando llovía, en las partes de atrás de esas propiedades, el canal que estaba en el Paradero 25 generaba varios desvíos. De ahí se ocupaba el agua para regadío y para los incendios más que los grifos. Por eso que lo primero que donó el municipio fue una motobomba, para extraer agua del canal. El tema era dónde se ponía esa motobomba. Entonces, hicieron un carro de arrastre común y corriente, de madera. Y como no había ruedas, se tuvieron que conseguir neumáticos con la FACH, que estaban desechados. Con eso, ya se podía tirar y mover el carro”, relata Lama.

Eso demuestra el espíritu de imaginación que imperaba en ese momento y de cómo los voluntarios de la época se las arreglaban para luchar contra el fuego. En esos años, se tenía que llamar a Santiago (esta zona era jurisdicción de la 10ª Compañía de Santiago), que despachaba una bomba vecina que estaba en Av. Matta y que concurría a los siniestros que había en San Miguel y La Cisterna”, añade.

El Bombero Insigne y Miembro Honorario de la 1ª Compañía, Erich Hermann, destaca la labor de un ingeniero inglés que llegó a la Fuerza Aérea y que ingresó a la unidad bomberil y que inspiró el tener un carro, don Arturo Seabrook, “quien propuso que en la Maestranza de la FACH (donde era jefe) se buscaran elementos para armar este nuevo carro. Fue así como se encontró el chasis de una camioneta abandonada, el que junto a las ruedas y a la motobomba se estructuró de tal manera para que se pudiera enganchar o adosar a cualquier auto, para después ser trasladado a los incendios”.

Los primeros maquinistas del Bombín fueron don Luis Meza (suboficial de la FACH) y Franz Miller, ayudados por don Francisco Braghetto (dueño de un taller mecánico y tornería), que fue clave en el armado del carro”, apuntó Erich Hermann.

El Bombero Insigne, conocido también por ser dueño de la Pastelería “El Parrón”, sostiene que lo que vino después, en particular el funcionamiento de la máquina, “fue un verdadero parto”.

Andaba con un magneto que costaba muchísimo activar, pero que una vez encendido, no había problemas. Incluso cuando era carro reliquia lo hicimos arrancar para un aniversario de la comuna, donde desfilamos por las calles y fue parte de una exhibición. Pero fueron meses tratando de hacerlo partir”, recordó.

Don Jorge Lama rememora que “el Bombín fue una idea brillante de parte de nuestros fundadores, los que, muchas veces, para hacer un taco en el canal de regadío para que subiera más el nivel del agua tenían que tirarse al canal para ser un verdadero dique… era un esfuerzo bastante grande que hemos intentado traspasar de generación en generación, porque a muchos nos tocó hacerlo después”.

Yo entré el ’65 a la bomba, 25 años después de que llegara el Bombín, y tuvimos que pasar por distintos desafíos en los que siempre había que ir al sacrificio y donde si era necesario dar la vida, se hacía. Ya después, en los ’80, llegaron más grifos y comenzaron a desaparecer los canales y, además, se empezó a usar nueva tecnología. Hoy los carros traen piscinas portátiles y armables. Antiguamente hacíamos convoy del grifo. El siniestro podía estar a cinco o seis cuadras, pero colocábamos un carro por cada cuadra. Del grifo un carro mandaba presión al carro siguiente, que le entraba el agua y que cuando salía la mandaba con más presión. Así fuimos evolucionando y aprendiendo con nuevas técnicas”, explicó el Director de la 1ª Compañía.

La importancia del Bombín es enorme”, asegura don Erich Hermann. “Les permite a los bomberos más jóvenes aquilatar lo que significó para los fundadores coronar su anhelo de tener un carro. Eso lo sabe todo bombero, que soñamos tener un carro nuevo, moderno y funcional. Eso nos mueve. Los muchachos pueden ver con sus propios ojos cómo tenían que trabajar antes, que era correr detrás del carro y de alguna camioneta para poder llegar al incendio. Ellos pueden ver cómo ha cambiado la historia, cómo se ha progresado y la diferencia que hay entre una reliquia así, el cariño que se le tiene a esa máquina y cómo lo cuidamos, y lo que estamos viviendo hoy con lo moderno. En suma, es una muestra viviente de nuestros inicios”, concluyó.

Con el paso de los años, se sumó a esta tarea de extinción junto al Bombín una máquina de fabricación norteamericana, marca Buick, de color rojo, modelo 1935, y tras su llegada al país se transformó en el primer coche a motor que tuvo el cuartel. Juntos formaron un gran equipo en la batalla contra el fuego.

¡Larga vida al Bombín!

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